Los que volvieron. El amor que el tiempo no terminó de cerrar. Para creer, otra vez, que algunas historias merecen un segundo final.
Boda en Valle de Bravo. La una y media de la mañana. Andrés sale al balcón a fumarse un cigarro. Suite 314.
Leer →Velorio de mi tío abuelo en San Pedro. Diego — exnovio de los 22 — vuelve de San Francisco después del divorcio. Catorce años después.
Leer →El corazón no tiene fecha de caducidad. Sofía le quita la pena a la abuela que anda de novia.
Leer →La sentaron en la mesa de los sobrantes. Resultó ser la de los que todavía tenían toda una vida por estrenar.
Leer →Chicago, segunda generación, el español oxidado del que se avergonzaba. En una clase de salsa recuperó dos idiomas: el del español y el del deseo.
Leer →Veintidós años sin verlo. La noticia de que Andrés volvía le tiró la taza. Ya me lo estoy planchando, el vestido.
Leer →Te escribo esto sabiendo que es probable que lo leas. Tres noches atrás dijiste algo en la cama que llevo desde entonces dándole vueltas. Fue solo cinco palabras. Y se me quedaron porque entendí…
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